Los mejores huevos mimosa de París
Es el entrante que se pide sin volver a abrir la carta. Huevos ecológicos cocidos duros, una mayonesa montada a mano esa misma mañana y la yema rallada en el último momento: ese polvo amarillo que dio nombre al plato. Nueve euros, mediodía y noche, a dos pasos de Los Inválidos.
¿Dónde comer huevos mimosa en París?
En el Café Max, bistró histórico del distrito 7 fundado en 1941, los huevos mimosa son uno de los imprescindibles de la carta, servidos todo el año a 9 euros: huevos ecológicos, mayonesa casera y yema rallada al momento.
Dirección: 7 avenue de la Motte-Picquet, 75007 París, a 40 metros del metro La Tour-Maubourg. De lunes a viernes, almuerzo de 12:15 a 14:00 y cena de 19:00 a 21:45.
Cómo nacen nuestros huevos mimosa.
Todo empieza por el huevo. Huevos ecológicos, cocidos duros esa misma mañana: es la única forma de obtener una clara que sostenga el relleno y una yema lo bastante densa para rallarse sin deshacerse.
Después la mayonesa, montada en casa. Yema, mostaza, aceite en hilo, varillas y muñeca. Una mayonesa industrial se reconoce al instante: resbala. La nuestra se sostiene en la cuchara y siempre queda algo en el fondo del plato para el pan.
Se separan las yemas, se aplastan en la mayonesa y se rellenan las claras. Nada del otro mundo. Lo que lo cambia todo es el último gesto: la yema reservada solo se ralla en el momento de servir. Rallada demasiado pronto, se seca y pierde color. Rallada al momento, cae como un polvo amarillo ligero, igual que las flores de mimosa que dan nombre al plato.
Se sirve sobre una cama de lechuga crujiente, con una pizca de pimentón dulce sobre la yema y cebollino picado al final. Fresco, nunca helado, en un plato de bistró. Nueve euros. Eso es todo, y ya es mucho. El mismo cuidado se aplica al postre, con nuestros crepes Suzette flambeados en la barra.
La diferencia, en dos gestos.
El huevo con mayonesa
El huevo duro se corta por la mitad y se cubre de mayonesa, casi siempre sobre lechuga. La yema permanece entera dentro de la clara. Es el entrante de barra por excelencia: tres ingredientes y ningún sitio donde esconderse.
El huevo mimosa
Se retiran las yemas, se mezclan con la mayonesa y se rellenan las claras. El resto de la yema se ralla por encima, en polvo fino. Esa lluvia amarilla evoca la flor de mimosa: de ahí el nombre del plato.
Mismo huevo, misma mayonesa, dos gestos más. El mimosa es un huevo con mayonesa desmontado y vuelto a montar, con el relleno dentro y la yema rallada encima.
¿De dónde viene el huevo mimosa?
El huevo con mayonesa se instala en las cartas parisinas en los años 1910. Barato y saciante, se convierte en el entrante por defecto de bistrós y cantinas: el que se pide mientras llega el plato del día.
La versión mimosa aparece en los años 1920. A un cocinero se le ocurre sacar las yemas, ligarlas con la mayonesa y espolvorear el plato con el resto. El resultado recuerda a los racimos aterciopelados de la mimosa, ese arbusto que florece amarillo en pleno invierno. El nombre se queda.
Durante mucho tiempo ridiculizado como el plato más banal de Francia, el huevo con mayonesa acabó tomándose la revancha: una asociación defiende su conservación y organiza desde 2018 un campeonato del mundo, juzgado por la cocción del huevo y por una mayonesa lo bastante generosa como para mojar pan. El mimosa, en cambio, nunca abandonó las pizarras.
En el Café Max, casa abierta en 1941, nunca se ha retirado de la carta. En abril de 2026 fuimos incluso más lejos: durante dos meses, se ofreció una ración de huevos mimosa como aperitivo a cada mesa que reservaba. La operación debía durar un mes y se prolongó hasta el 31 de mayo.
La casa, vista desde fuera.
« Bistró histórico de la Resistencia en el distrito 7 de París. »
« Los clásicos de la gastronomía francesa son perfectos. »
« El huevo mimosa es el bistró parisino en su versión más honesta. Sin puesta en escena, solo sabor. »
Preguntas frecuentes.
Una mesa le espera.
De lunes a viernes, mediodía y noche, a 40 metros del metro La Tour-Maubourg. En la sala o en la terraza, el entrante ya está en la carta.
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